Bello ángel mohíno
Bello ángel mohíno
Bello ángel mohíno,
asolado,
sombrío,
que en júbilo fúnebre tañe las endebles cuerdas
de mi ceniciento corazón;
y, que sólo en voz ajena,
entona
el triste padecer
por los desatinos de su fe,
despojos que aún plañen en un mar
de cielo negado,
días perdidos que el mirar, ausente de sí,
aún procura en sus desvelos.
Funesto ángel abatido,
ignoto compositor de nocturno solaz,
virtuoso cantor luctuoso;
desafortunado vasallo celestial,
cautivo
a la compañía de un alma infelice,
precita;
te suplico
no me abandones.
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