El espejo de Susana
El espejo de Susana
El espejo más hermoso solo pudo haber correspondido a la mujer más hermosa, aquella en la que al igual que el espejo, se reflejaba el oro más brillante posible, aquella elegancia imponente, abrumadora, que quizás solo las personas que añoran las reliquias son capaces de admirar, respetar y agradecer.
El espejo, aquel espejo al que quizás todos los amantes de Susana, incluyéndome, deseaban convertirse, a fin de apreciar la hermosura de su dueña en su máximo y natural esplendor.
El espejo de Susana… aquel espejo que podía observar todo aquello que un hombre desea. Un espejo frente al cual se rumora que Susana pasaba en sus tiempos libres una larga compañía. Un espejo que Susana decía era el más hermoso del universo, un presente celestial, algo, inigualable e irrepetible...algo divino.
El espejo… aquel espejo cuya dueña pregonaba de manera casi irrefutable en los momentos en que sus padres querían despojarla de él, a fin de salvar su vida, el hecho de que eran el uno para el otro, que su destino era estar juntos… y quizás tenía razón. Susana contaba a personas que confiaran en momentos cruciales, en momentos de agonía, sufrimiento, tristeza, dolor y terror, que el espejo era el reflejo perfecto del universo, un reflejo que se mostraba solo ante aquellos que desean conocer la verdad sin importar las consecuencias.
El espejo, aseguraba Susana, era capaz de reflejar aquello que las personas no podían ver a simple vista. Unos cuantos días antes de su muerte, Susana me dijo –No existe peor ciego que aquél que no desee ver Damián. Sé que me amas, pero nuestro amor nunca podrá llegar a materializarse, no por lo menos en este mundo, me lo ha dicho el espejo así como me ha dicho que mi deber es morir y el tuyo cuidar del él cuando eso pase. Sé que después de haberte dicho estás palabras intentarás una infinidad de veces poder ver algo a través del espejo, sin embargo, éste no se mostrará ante ti sino hasta el lecho de tu muerte, porque es justo en ese momento en donde las personas son capaces de ver la realidad. Las personas no estamos hechas para poder percibir la verdad Damián, la verdad nos asusta, nos horroriza, es por ello que nos limitamos a observar solo lo que nos hace felices, sin embargo, creo que eso no está mal Damián, ya que venimos a este mundo a ser felices. Es por ello que la realidad se muestra ante nuestros ojos en el lecho de nuestra muerte ya que de este modo no nos hará sufrir. Por otro lado, las personas que somos capaces de apreciar la verdad morimos a costa propia o a costa de los demás. Quizás la verdad se nos revela durante la muerte ya que de no aceptarla estaríamos muertos en vida o esperando e inclusive provocándola. Pocas personas somos capaces de apreciar la verdad sin morir a costa propia, somos asesinados por aquellas personas que le temen y de algún modo u otro, ven en nosotros el reflejo de ella, y de ellos en ella.
Sabes, el espejo me dijo que dos ángeles descenderán en tiempos de agonía, dos ángeles muy diferentes pero igualmente hermosos, ambos llegarán en épocas de decadencia y salvaran el mundo, uno de ellos descenderá dos veces. Ambos fueron elegidos por ser iguales a nosotros, las personas, uno traerá paz, amor y sanación a través de lo que deseamos ver. Por el otro lado, el segundo hará lo mismo pero mostrando la verdad. Este segundo sufrirá más, dado a que este mundo no está hecho para la verdad Damián. El espejo dice que el segundo podríamos llamarlo nuestro hijo, es por ello que debes cuidar del espejo, ya que él será sus ojos. No te preocupes, sé que harás un excelente trabajo, siempre he confiado en ti. Por cierto, muchas gracias por la carta, es un gesto muy encantador de tu parte, se ve hermosa junto al espejo. Pero lo más hermoso es el hecho de que me amas y jamás olvidaste este momento, sino por el contrario recuerdas cada una de mis palabras.-
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